El mundial de fútbol termina, y con él, semanas de muchas emociones, reuniones, pasión y convivencia multicultural. Un pretexto para reunirse en familia, comunidad y estar juntos más allá de diferencias políticas, económicas o sociales. Son espacios que generan también visibilidad global, inversión y oportunidades para las ciudades y países. Eso es valioso.
Pero es importante reconocer el costo ambiental que hay detrás de este evento. La FIFA y los organizadores prometieron un torneo de vanguardia ambiental basado en cuatro pilares: social, medioambiental, económico y de gobernanza. Sin embargo, los números cuentan otra historia. Todo indica que esta será la Copa del Mundo más insostenible y contaminante jamás organizada.
Al expandir el formato de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos repartidos en 16 ciudades de 3 países, la FIFA ha multiplicado el impacto ambiental también.
Hay más residuos, más consumo de energía, y sobre todo, mucho más transporte aéreo que representa más de 85% de las emisiones de CO2eq del evento. Solo el jet privado del presidente de la FIFA recorrió más de 2.6 veces la circunferencia de la Tierra en este mes y medio, lo que estimamos en más de 1,000 toneladas de CO2 equivalente. A eso se suman los equipos, staff y aficionados que viajan por el mundo para participar.
Un reporte de 2025 de Scientists for Global Responsibility (SGR) estimó antes del evento que la huella de carbono total de este Mundial podría alcanzar nueve millones de toneladas de CO2e, más que cualquier otra Copa. Ahora que acabó el evento, esperamos los reportes con datos exactos, pero ya podemos decir que no logró cumplir con las promesas.
Más allá de lo ambiental, el Mundial también enfrentó desafíos geopolíticos con desigualdad de tratamiento entre las diferentes selecciones: visas rechazadas e intervenciones controvertidas. No fue justo ni equitativo en oportunidades.
No es la primera vez que un mundial hace noticia por su impacto socio-ambiental. ¿Recuerdan las condiciones de trabajo, los estadios con aire acondicionados y problemas de agua en Qatar en 2022?.
¿Estamos diciendo que no deberíamos hacer eventos así? No exactamente. Pero es importante ser consciente del costo ambiental de este tipo de eventos y que se podrían organizar con mucho más consideración al impacto ambiental. Por ejemplo:
Al parecer, la organización de la próxima copa no va en la dirección de esas recomendaciones. Por eso, necesitamos levantar más la voz sobre estos temas, mostrar nuestra desaprobación y exigir acciones concretas. La presión social es lo que puede imponer que cambie el modelo y su funcionamiento.